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En 1946, con la presidencia de Perón introdujeron 25 parejas de castores de Canadá para que poblaran la Tierra de Fuego y así desarrollar una industria peletera.

Pero Ushuaia no es su habitat natural y al no tener depredadores naturales como los osos o los lobos, viven a sus anchas y cada año, el número de castores se duplica, alcanzando los cien mil ejemplares. El problema es que hoy los castores son considerados una plaga y están acabando con hectáreas y hectáreas de bosques. 

Para hacer su madriguera, hacen un dique cerca de un río, de esta manera, se inunda la zona donde van a vivir y en toda esa zona, los árboles se mueren de exceso de agua. Entre la "tala" de árboles que hacen los castores y los árboles que se mueren "ahogados",  el paisaje está cambiando. 

El "sistema" de trabajo de los castores es roer el tronco del árbol por una esquina hasta que lo derriba, luego lo trocea, lo usa para alimentarse y para construir sus diques. Además, los dientes de los castores nunca dejan de crecer por lo que deben estar usándolos todo el tiempo. Si no lo hacen, los dientes superiores podrían crecer tanto que llegarían hasta la mandíbula inferior, atravesándola.

La ironía de todo esto es que, se introdujo una especie en un habitat que no era el suyo, para sacarle un rendimiento económico, creando una industria peletera en la zona, y el castor para poder sobrevivir en Ushuaia ha modificado su piel y ya no sirve para la peletería.

¿Dónde ver castores en Ushuaia?
 
Dentro del  Parque Nacional Tierra del Fuego se encuentra el “paseo de la castorera” para observar el sistema de diques que los castores han realizado sobre el arroyo que lleva su nombre y el impacto de esta especie.
Actualmente se pueden ver diques de castores en muchas zonas de la isla.
Camino a la Laguna Esmeralda podemos encontrar 2 diques escalonados hecho por castores.

SI te pareció interesante esta especie y querés conocerla de cerca, te invitamos a realizar nuestros tours con avistaje de castores a orillas del Lago Fagnano.